SALUD ÓSEA Y SOL






LOS BENEFICIOS DE LA VITAMINA D PARA LA SALUD ÓSEA

Muchas son las modas que han pasado y con ellas mitos y verdades sobre el protagonista del verano, el sol. Lo que creemos saber es cada vez más cierto. Es obligatorio conocer bondades y peligros de esta fuente de energía.  ¿Acaso no nos brinda aspecto saludable? ¿O tal vez de moda?  Hoy, no importa la edad, a la hora de pensar en nuestra piel los dermatólogos, sin exageración, nos suplican que aprendamos a convivir con el sol y evitar abandonarnos ante él. La radiación se acumula y la piel sufre desgaste que no siempre puede reparar. Esto nos facilita arrugas, y lesiones que con el tiempo pueden ser graves. 

¿Pero como conciliamos esta verdad con el argumento no menos cierto que nos informa que el sol es la única fuente suficiente para lograr una reserva de vitamina D adecuada?

La vitamina D, como se ha demostrado en estudios científicos, es una sustancia que permite el correcto desarrollo y funcionamiento de nuestros huesos, sin ella hay fragilidad ósea, es decir con el tiempo riesgo de fracturas. No sólo los huesos son destinatarios de esa vitamina D, sabemos que los músculos ante una reserva insuficiente de vitamina D se debilitan y pierden tonicidad, fuerza y con ello aparece el riesgo de inestabilidad y caídas.

Esto se evidencia en los chicos de Ushuaia los cuales tienen menos densidad ósea que los de Salta y eso es nada más que por la exposición diferente al sol. Los ancianos y personas institucionalizadas tienen más fracturas de cadera en directa relación a la falta de exposición solar.

El sol estimula la producción de vitamina D, clave para la absorción del calcio, sobre todo en las mujeres que ya pasaron los 60 años. Con la llegada de la menopausia, ellas tienen más posibilidades de padecer osteoporosis, una enfermedad que se caracteriza por presentar una disminución ósea progresiva, que torna a los huesos más débiles y propensos a fracturas. Hoy, una de cada tres mujeres de más de 60 años sufre esta afección. Además, muchas presentan déficit de vitamina D

Entonces, de nuevo, como conciliamos esta diferencia de riesgos y bondades que a la hora de disfrutar del aire libre nos condiciona y pone en riesgo nuestro futuro.

Los consejos serán más o menos estrictos en relación al tipo de piel, pero aún las más resistentes acumulan radiación y se arriesgan a lesionarse. Por eso aplicar protección con cremas es importantísimo, evitar las horas pico o de mayor radiación, usar sombreros, son todas medidas saludables durante las vacaciones.

Con todas estas salvedades pensemos en la salud de nuestros huesos, y con ello surge la utilidad de estar al aire libre, al menos 15-20 minutos al sol, mínimo tres veces por semana, durante todo el año, exponiendo una superficie considerable, como brazos y torso, o piernas y muslos, para lograr que se “fije” el sol, es decir obtener de él la acción lumínica necesaria para formar vitamina D. Tenga en cuenta que durante estos cortos pero valiosos períodos al sol deben ser sin protección solar.

Si existe la prohibición concreta de tomar sol, o si su piel no logra un bronceado al menos durante el verano, no hay que preocuparse la vitamina D puede medirse en sangre para valorar la cantidad que tenemos y así considerar la reposición si fuera necesaria. Hay gotas y comprimidos de vitamina D que son muy bien tolerados y nos aseguran la capacidad de mantener la calidad de nuestros huesos. La vitamina D, como todas las otras vitaminas, no engorda, y ella en especial no nos aumenta el apetito.

¨Si se broncea en el verano, es decir logra “marcar” el traje de baño, casi con certeza su reserva de vitamina D será correcta y le servirá para todo ese año. Si pasa más de dos años sin vacaciones al sol en especial, considere consultar sobre la utilidad de medir su vitamina D y reponerla convenientemente. Si usted tiene osteoporosis y cumple tratamiento, recuerde que sin vitamina D suficiente en nuestro cuerpo el tratamiento tendrá menor o nula respuesta.¨

Los lácteos y algunos pescados y sus aceites aportan vitamina D pero necesitaríamos cantidades muy por encima de lo posible de tolerar y o cumplir diariamente como para aportarla con estos alimentos.

En resumen:
- La vitamina D debe estar en una cantidad adecuada en nuestro organismo para cumplir funciones en huesos y músculos.
- La única fuente suficiente la aporta el sol, bronceándonos en el verano o exponiéndonos de a poco durante todo el año, 15-20 minutos al menos tres veces por semana, dejando expuesta una superficie correcta como brazos y espalda, o piernas y muslos.
- Los lácteos solamente no alcanzan para brindar los requerimientos diarios adecuados.
- Reponer vitamina D en los casos de prohibición de exposición solar, es sencillo y bien tolerado.
- Los tratamientos para la osteoporosis deben incluir vitamina D.

Dra. Paula Rey
Especialista en Clínica médica y Osteología (Osteoporosis)
Staff médico del Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas


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